Archivos de Septiembre, 2007

Conformación del Movimiento de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Martes, Septiembre 4, 2007

Conformación del:

Movimiento de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Esta se realizará en la presentación de la Revista:

Paradigama y Utopías. La Revolución Bolivariana
(Se obsequiará un ejemplar a cada asistente)

Jueves 13 de Septiembre a las 6 de la tarde.
Aula Magna, Facultad d Filosofía y Letras, UNAM

Convocan: SITUAM, Partido del Trabajo, REDIR-PRD, Movimiento la esperanza se respeta, Movimiento Nacional Organizado Aquí Estamos (MONAE), Redes Universitarias con AMLO, PPS, Fundación Vicente Lombardo Toledano, CND Tlalpan, CND Coyoacan, Secretaria de Jóvenes PRD DF, Movimiento Nacional Petrolero, PT-DF, Unión de colonos inquilinos y solicitantes de vivienda (UCISVI II), Frente Amplio Progresista Obregonense, CORE-CIMOBE Ecatepec, Grupo Conciencia en Movimiento, Organización de taxistas zona poniente, Comité Civil Ollín Mexicana, Movimiento Civil Democrático,Frente Universitario de Apoyo Crítico a López Obrador, Grupo Democracia Revolucionaria.

se pospone la conformación del Movimiento Mexicano de Solidaridad con la Revolución Bolivariana

Miércoles, Septiembre 12, 2007

Por causas de fuerza mayor se pospone la conformación del Movimiento Mexicano de Solidaridad con la Revolución Bolivariana y la presentación del número de la revista Paradigmas y Utopías programados para el jueves 13 en el aula magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Disculpen las molestias.

Atte.

Comité promotor para la conformación del Comité Mexicano de Solidaridad con la Revolución Bolivariana.

Frente Universitario de Apoyo Crítico a AMLO .

Grupo Democracia Revolucionaria.

Los Responsables de las Políticas Educativas

Jueves, Septiembre 13, 2007

Los Responsables de las Políticas Educativas

La mayor parte de los analistas sobre temas de educación, parten de la identificación ideológica de las políticas educativas lo cual consideramos básico ya que es indispensable identificar claramente si las políticas educativas tienen como objetivo resolver las necesidades del pueblo de México o si estas llevan la finalidad de proporcionar fuerza de trabajo calificada para beneficio de las empresas trasnacionales.

Sin embargo resulta indispensable la identificación precisa de los responsables de estas políticas ya que son los individuos los encargados de impulsar en un sentido u otro las políticas educativas. En este sentido, nos ocuparemos de un personaje que se ha distinguido por impulsar una política que no se ha caracterizado por priorizar la resolución de las necesidades del pueblo de México, sino de apoyo a las empresas privadas.

El Lic. Lorenzo Gómez-Morin, estudio la carrera de Oceanólogo en la Universidad Autónoma de Baja California. En el 2001 tomó posesión como Subsecretario de Educación Básica y Normal de la Secretaria de Educación Pública (SEP).

Gómez–Morin, cuenta con una larga trayectoria de desaciertos, durante su gestión impulso la Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES), así como la enciclopedia, pizarrones electrónicos, etc. que finalmente no se han obtenido resultados satisfactorios. También durante su periodo se encontraron diversas irregularidades, como el tráfico de influencias ya que fue ilegal el proceso de revisión y autorización de los libros de primero de secundaria. Aunado a que entrego por anticipado el contenido de la reforma a unas cuantas editoriales privadas, y estas resultaron beneficiadas con grandes ganancias.

Realizo la compra de 1 millón 50mil libros de Don Quijote de la Mancha a la editorial Santillana a un precio unitario de 54.00 pesos, a pesar de que la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) había indicado comprarlos a 39.00 pesos.

Esta compra esta relacionada a que Mauricio Gómez-Morin hermano del funcionario, forma parte de la plata de trabajadores de la editorial Santillana desde 2005.

Está editorial obtuvo durante el sexenio de Vicente Fox, 919millones 470mil 439 pesos por parte de la SEP de un total de 3 mil 707millones que la SEP pagó a ocho editoriales privadas, tan solo por la compra de los libros de secundaria, de tal forma que el 24.8% del total fue para le editorial Santillana.

Pero no solamente se puede encontrar la respuesta del beneficio que obtuvo la editorial Santillana durante el periodo de Lorenzo Gómez-Morin como subsecretario, por el simple hecho de que su hermano trabaja en esta editorial, sino hay otra explicación más; Habría que preguntarse ¿quienes son los dueños de esta editorial?. Pues nada menos que el Grupo Hispano Prisa (Promotora de Información, S.A), este Grupo esta liderado por el Partido Popular de José María Aznar a través de las empresas Telefónica, Movisar, Banco Bilbao Vizcaya Argentina, Santander y muchos más.

Uno de los principales dirigentes de este grupo fue Jesús de Polanco, ex militante del Frente de Juventudes a favor de la dictadura de Franco.

El Grupo Prisa tiene gran influencia en América Latina, por los medios de comunicación como: el Internet, estaciones de radio, televisión, diarios. Por ejemplo en Colombia tiene la estación de radio Caracol, con alcance en los países de Panamá, Chile y Costa Rica; en Bolivia es dueño del principal periódico La Razón y los canales de televisión ATB, en México edita la revista mensual Rolling Stone, así como también este grupo esta asociado en 50% con Televisa con la Unión de Radio conocida como Radiopolis, por medio de tres emisoras W Radio, Bésame y 40 Principales.

El objetivo del Grupo Prisa es tener 10 mil líneas de programación, con los mismos formatos para toda América Latina.

Asimismo el Grupo Prisa también domina el mercado de los libros en América Latina, a través de Alfaguara, Aguilar, Taurus pero el principal es Santillana que produce casi todos los textos escolares que utilizan los estudiantes latinoamericanos del nivel básico.

Es así como se puede explicar porque Lorenzo Gómez-Morin opto por beneficiar a estos grandes grupos empresariales, sin ningún beneficio al pueblo de México, de tal forma que los intereses que tiene el Ex subsecretario de Educación son muy claros, pues dos meses antes de terminar su periodo (30 de septiembre de 2006), renunció a su cargo, para integrarse a la fundación privada que preside Claudio X. González, del consorcio Televisa. Actualmente es el Director de la fundación “Mexicanos Primero” que se constituyo el 19 de septiembre del 2006 y tiene como objetivo realizar una revolución educativa a nivel Nacional.

Por lo cual, es necesario decir que los responsables de la educación en México, actualmente sólo miran a la educación para servicio de las empresas privadas, y no para el pueblo de México, asimismo conciben a la educación como una empresa privada.

Bibliografía

Aviles, Karina.”Gómez-Morin deja su cargo en medio de pugnas por la SEP”, en La Jornada. Miércoles 27 de septiembre de 2006.

Poy Solano, Laura. “Gómez-Morin apremia a emprender la reforma de Fox en secundarias”, en La Jornada. Martes 18 de enero de 2005.

Aviles, Karina; Poy Solano, Laura. “El subsecretario promocionó su nuevo empleo en la gaceta de la dependencia”, en La Jornada. Viernes 29 de septiembre de 2006.

Blancas Madrigal, Daniel. “El conflicto ata de por vida a la pobreza a los niños de ese estado, dice a Crónica Lorenzo Gómez Morin” en La Crónica, 9 de septiembre 2006.

Carmona, Ernesto. “El grupo Prisa se expande en Chile y América Latina” en Rebelión, 15 de julio de 2006.

Araceli Jurado

Seis aspirantes en línea para dirigir la UNAM

Martes, Septiembre 18, 2007

La Jornada, 18 de septiembre de 2007

Rosa E. Vargas y Emir Olivares

En dos meses el rector Juan Ramón de la Fuente tendrá sucesor

A más tardar en 60 días, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tendrá nuevo rector. El académico que dirigirá la institución en los próximos cuatro años será seleccionado de entre un grupo que oficialmente no existe: ninguno de sus seis prospectos se ha arriesgado a confesar públicamente sus aspiraciones antes de que se emita la convocatoria. Pero ahí están y se muestran perseverantes.

La vida en los campus transcurre aparentemente con normalidad. Así se nota en aulas, laboratorios, talleres, cubículos, jardines, teatros, bibliotecas, espacios deportivos y oficinas.

Sin embargo, el ambiente de la sucesión ya se respira y se mueve al menos en dos planos.

Uno, el de académicos y estudiantes que convocan a reuniones para analizar quién será el sucesor de Juan Ramón de la Fuente y cuál es el proyecto de universidad que deberá proponer el sucesor; otro, acaso imperceptible, pero sin duda más intenso, el de quienes, una vez sopesada la decisión en los ámbitos personal y gremial, harán pública su intención de contender por el cargo.

Bajo ese ambiente, los probables aspirantes a la rectoría se acicalan, buscan reunirse “a título personal” con alguno de los 15 integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM (la instancia que elegirá al rector), organizan fiestas de cumpleaños y se multiplican en los compromisos sociales y políticos. En síntesis, trabajan en lo que en política se conoce como “amarres”.

Los requisitos para ocupar la rectoría de la universidad más importante de América Latina son los siguientes: ser mexicano por nacimiento, mayor de 35 años y menor de 70, tener grado universitario superior al de bachiller, haber cumplido al menos 10 años de servicios docentes o de investigación en la institución, ostentar prestigio en su especialidad y ser una persona “honorable y prudente”.

La lista informal de los aspirantes para el periodo 2007-2011 la integran, por orden alfabético, los siguientes universitarios:

José Antonio de la Peña, director adjunto de Desarrollo Científico y Académico del Conacyt; Gerardo Ferrando Bravo, ex director de la Facultad de Ingeniería; José Narro Robles, director de la Facultad de Medicina; Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Desarrollo Institucional; Fernando Serrano Migallón, director de la Facultad de Derecho, y Diego Valadés, ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas.

En los corrillos universitarios se menciona también al presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, Juan Pedro Laclette; a Jorge Flores, investigador emérito del Instituto de Física, y al director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Fernando Pérez Correa.

José Antonio de la Peña Mena

Ex director del Instituto de Matemáticas de 1998 a 2006; fue presidente de la Academia Mexicana de Ciencias entre 2002 y 2004. En 2005 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de las ciencias físico-matemáticas.

Hace cuatro años, De la Peña buscó ser rector. Para apuntalar sus aspiraciones enderezó una fuerte crítica a la administración de De la Fuente. Como otros lo han hecho en semanas y meses recientes, el matemático mantiene contacto regular con integrantes de la Junta de Gobierno.

Hace ocho años apareció entre los firmantes de un documento que vetaba a José Narro Robles para ocupar la rectoría luego de la renuncia de Francisco Barnés de Castro, en pleno conflicto de la huelga universitaria que se prolongó 10 meses.

Tras difundirse esa carta dirigida a la Junta de Gobierno, De la Peña se deslindó. Apoyó el aumento de las cuotas en la UNAM, pero cuando compitió contra De la Fuente cambió su postura y viró hacia la gratuidad. Su argumento fue que cualquiera podía cambiar de opinión.

Gerardo Ferrando Bravo

Ex director de la Facultad de Ingeniería, es mencionado por segunda ocasión consecutiva en la lista. Apenas el viernes pasado fue agasajado con una gran fiesta por su cumpleaños. Las invitaciones circularon profusamente; entre los asistentes estuvo Jorge Borja Navarrete, quien desde hace un mes es miembro de la Junta de Gobierno.

Acudió también el ex integrante de dicho órgano Javier Jiménez Espriú. La lista de convocados incluía al jefe del Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard; los ex rectores Guillermo Soberón, José Sarukhán y Francisco Barnés, e integrantes de los colegios de Ingenieros y de Arquitectos, además de directivos del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Ferrando Bravo ha ocupado diversos cargos en la UNAM. En la Comisión de Estudios Administrativos fue subdirector general de planeación, coordinador de administración escolar y tesorero entre 1992 y 1999.

Su carrera en el sector público incluye la coordinación de los servicios de salud de la Presidencia de la República; también fue delegado en Venustiano Carranza, director del Metro y actualmente labora en Fonatur. Preside la Academia de Ingeniería.

José Narro Robles

Conocido entre la comunidad universitaria por su personalidad conciliadora en la administración y la academia, actualmente es profesor titular C de tiempo completo. Fue coordinador del Congreso Universitario de 1990 y es director, en segundo periodo, de la Facultad de Medicina.

Se desempeñó como secretario general de la UNAM con Jorge Carpizo y en los primeros dos años de José Sarukhán.

Narro Robles ha ocupado los cargos de director general de Salud Pública en el Distrito Fe-deral, la secretaría general del Instituto Mexicano del Seguro Social, las ubsecretarías de Po-blación y Servicios Migratorios y de Gobierno en la Secretaría de Gobernación, y una subsecretaría en la Secretaría de Salud.

Es socio numerario de la Academia Nacional de Medicina y ha sido asesor de la Organización Mundial de la Salud y presidente de la Asociación Mexicana de Medicina General-Familiar.

Ésta sería la cuarta ocasión en la que busque el cargo. Participó en los procesos de 1988, 1992 y 1999, es decir, en las dos elecciones de Sarukhán y la primera de Juan Ramón de la Fuente.

Rosaura Ruiz Gutiérrez

Formada en biología, la secretaria de desarrollo institucional de la UNAM sería la tercera mujer en la historia universitaria en ser aspirante a la rectoría. En 1988 sonó Elizabeth Luna Traill, entonces directora del Instituto de Investigaciones Filológicas, y en 1997 la filósofa Juliana González, ex directora de la Facultad de Filosofía.

En su trayectoria dentro de la universidad está la titularidad de la dirección del departamento de estudios de posgrado, entre 2000 y 2003. Es investigadora nacional desde 1998 y actualmente ocupa la vicepresidencia de la Academia Mexicana de Ciencias, lo que virtualmente la convierte en la futura presidenta de esa institución.

Participó como promotora del Consejo Mexicano del Posgrado, instancia que busca fortalecer ese nivel académico a escala nacional.

Fernando Serrano Migallón

Director de la Facultad de Derecho y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. En su formación académica incorpora, además, estudios en economía e historia; los tres grados los obtuvo en la UNAM.

Forma parte de las academias de la Investigación Científica y de la Mexicana de Jurisprudencia y Legislación; es integrante de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, del Colegio Nacional de Economistas, del Instituto Nacional de Administración Pública, y del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Diego Valadés Ríos

Ha combinado la academia y el sector público; este año buscaría por segunda ocasión ser rector de la UNAM. Fue convocado por la Junta de Gobierno en 1999, pero la decisión favoreció a De la Fuente. Hace cuatro años se le mencionó de nuevo, sin embargo, declinó y apoyó la relección del rector en funciones.

Fue procurador general de Justicia del Distrito Federal y general de la República en 1994.

También fue abogado general de la UNAM y es director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de El Colegio Nacional.

Aumentan las tensiones en la carrera para elegir al nuevo rector de la UNAM

Jueves, Septiembre 20, 2007

La jornada, 20 de septiembre de 2007

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares
De los 15 integrantes de la Junta de Gobierno, 13 llegaron al cargo durante la gestión de De la Fuente

Como ocurre desde 1945, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dejará en manos de los 15 integrantes de su Junta de Gobierno la decisión sobre quién será el rector para el periodo 2007-2011. De ese grupo de notables, salvo dos, el resto llegaron a ese cargo durante la gestión de Juan Ramón de la Fuente.

Aunque el proceso ocupa ya la atención de la comunidad, oficialmente empezará cuando la junta expida la convocatoria, lo que se prevé ocurrirá entre el 6 y el 10 de octubre.

Como institución celosa de su autonomía, la UNAM nunca ha modificado su esquema para nombrar rector a pesar de las voces internas y externas que reclaman mayor apertura, participación y opinión en el procedimiento de selección. Ésta vez no será la excepción. Ocho integrantes de la Junta de Gobierno nunca han participado en una decisión de este tipo.

A partir de la emisión de la convocatoria, el panorama sucesorio será más diáfano, pues los postulantes al cargo y sus proyectos saldrán a la luz.

La junta abrirá un espacio para escuchar la opinión de los sectores universitarios sobre cuál de los candidatos tiene el perfil idóneo para desempeñar el cargo.

Pero al final y como siempre, será en cónclave y sin testigos como los integrantes de ese órgano designarán al nuevo titular de la principal universidad del país.

Los miembros de la Junta de Gobierno y sus fechas de ingreso son las siguientes: Julio Labastida Martín del Campo (21/10/1996), Álvaro Matute Aguirre (15/3/1999), Francisco Bolívar Zapata (1/4/00), Manuel Peimbert Sierra (21/6/00), Rolando Cordera Campos (13/10/00), María Elena Medina-Mora Icaza (20/6/03), Carlos Sarralde Rangel (26/9/03).

Olga Elizabeth Hansberg Torres (5/3/04), David Kershenobich Stalnicowitz (31/3/05), Francisco Casanova Álvarez (31/3/05), Alonso Gómez-Robledo Verduzco (15/12/2005), Elizabeth Guadalupe Luna Traill (29/9/2006), Octavio Paredes López (29/9/2006), Luis Alberto Zarco Quintero (9/3/2007) y Jorge Borja Navarrete (17/8/2007).

Aunque con su habitual hermetismo la Junta de Gobierno no ha difundido el cronograma para cada etapa del proceso, ese procedimiento deberá concluir con la protesta del rector, a más tardar el 20 de noviembre.

Si bien ningún nombramiento de titular ha resultado sencillo para la junta, en esta ocasión también existen condiciones que lo singularizan. Entre otras, que la designación de rector, para un primer periodo, no será precedida por una etapa de conflicto interno, como ocurrió, por ejemplo, con la llegada de José Sarukhán en 1989 y de Juan Ramón de la Fuente, en 1999.

Aunque el rectorado de Francisco Barnés, en 1997, se inició sin una crisis interna evidente, la tensión ya se vivía de manera latente, debido a que Sarukhán también intentó al inicio de su gestión cobrar cuotas a los estudiantes y separar el bachillerato de la estructura universitaria.

Tales proyectos, después se vería, se pospusieron, mas no se cancelaron.

Cuando Sarukhán Kermez inició su mandato, la UNAM vivía la conflictiva derivada de la huelga estudiantil que estalló en enero de 1987 como protesta a las reformas impulsadas por su antecesor, Jorge Carpizo. La suspensión de actividades duró 20 días.

Levantar las banderas rojinegras en esa ocasión pasó por el acuerdo entre las autoridades universitarias y el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) para realizar el primer congreso universitario. Carpizo McGregor decidió no relegirse y la larga y tortuosa preparación hasta llegar al congreso, en 1990, correspondió a Sarukhán.

A su vez, De la Fuente llegó a la rectoría cuando se vivía la huelga más larga que ha enfrentado la UNAM: 310 días.

Ese conflicto implicó una profunda crisis institucional ante la prolongada suspensión de las tareas de docencia, investigación y extensión.

Impulsado por Consejo General de Huelga (CGH), el paro estalló en rechazo a la medida impulsada por Francisco Barnés de modificar el reglamento general de pagos de la UNAM y, por esa vía, eliminar la gratuidad en la UNAM.

Barnés de Castro renunció en noviembre de 1999, cuando le restaban dos años al frente de la institución. Fue designado en su lugar Juan Ramón de la Fuente, quien todavía debió hacer frente por casi tres meses a la parálisis universitaria.

Para esta ocasión, el horizonte inmediato no presagiaba nada extraordinario, al menos de orden interno, para la decisión de la Junta de Gobierno.

Por legislación, este órgano tiene la misión no sólo de nombrar rector; también a los directores de facultades, escuelas e institutos y a los miembros del Patronato Universitario.

Para pertenecer a tan selecto grupo, además ser mexicano por nacimiento y tener entre 36 y 69 años, se requiere tener grado académico por lo menos de licenciatura y poseer una destacada trayectoria en el área de su especialidad, así como laborar –o haberlo hecho antes– en tareas docentes o de investigación dentro de la UNAM.

El cargo es honorario y anualmente el Consejo Universitario sustituye al integrante de más antigua designación.

En condiciones normales, la Junta de Gobierno puede sesionar con la presencia de la mitad más uno de sus integrantes, salvo en el caso de la elección de rector, cuando se requiere una mayoría calificada de diez votos.

Una idea de la distinción que representa ser parte de este órgano puede darse con las personalidades que integraron la primera Junta de Gobierno, en 1945: Jesús Silva Herzog, Mario de la Cueva, Mario Hernández, José Torres Torija, Manuel Gómez Morin, Ricardo Caturegli, Manuel Sandoval Vallarta, Antonio Martínez Báez, Alejandro Quijano, Ignacio Chávez, Alfonso Reyes, Gabino Fraga, Abraham González Ayala, Fernando Ocaranza y Federico Mariscal.

La naturaleza de sus decisiones y demás funciones asignadas, como la resolución de conflictos entre las autoridades universitarias e intervenir cuando el rector vete acuerdos del Consejo Universitario, confieren a la Junta de Gobierno una aura de sigilo y enclaustramiento.

Es infrecuente que alguno de sus integrantes –salvo el presidente en turno y previo acuerdo con sus colegas– conceda entrevistas o manifieste públicamente alguna opinión personal.

Cuatro grupos de la UNAM, con peso para incidir en la elección de rector

Viernes, Septiembre 21, 2007

La jornada, 21 de septiembre de 2007

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

Más allá del sistema que en cada ocasión elige la Junta de Gobierno de la UNAM para considerar candidatos y auscultar a la comunidad universitaria antes de elegir rector, al interior de la máxima casa de estudios estas épocas se viven en un ambiente de politización extrema aunque no siempre en los términos más honorables.Así, la lucha de grupos gremiales, de poder académico y burocrático, apoyados generalmente desde el gobierno federal o por los partidos políticos, se manifiesta a través de cartas, desplegados periodísticos, libelos y hasta filtraciones a la prensa en la búsqueda de descalificar a los oponentes. Y claro, también los hay de apoyo.

Cuatro gremios, los científicos, los médicos, los ingenieros y los abogados, son vistos en la UNAM como los de mayor peso y capacidad para incidir en los procesos. Invariablemente uno o más integrantes de cada una de esas comunidades figuran en la lista de prospectos. Los interesados hacen valer sus relaciones personales, antecedentes curriculares, especialidades adquiridas, los grados, premios, distinciones y demás, para certificar la validez de su aspiración de dirigir la institución.

La siguiente es la historia sucinta de los procesos sucesorios desde 1984.

Jorge Carpizo, jurista

En diciembre de 1984, casi al finalizar la gestión de Octavio Rivero Serrano, pero aún con la intención y posibilidad de buscar la relección, apareció un documento firmado por 18 de los 21 directores de los centros de investigación existentes en ese entonces en la UNAM.

Lo enviaron a la Junta de Gobierno (JG). Básicamente contenía una fuerte crítica a Rivero Serrano considerándolo como un rector “carente de un concepto académico”, que en su gestión “renunció voluntariamente a la autonomía que le fue concedida” a la UNAM y que aisló a la institución en los ámbitos académicos y políticos en el sistema de enseñanza.

Entre los firmantes figuraba el entonces director del Instituto de Biología, José Sarukhán Kermez. El y sus colegas no ahorraban expresiones para impedir la relección de Rivero Serrano: “la UNAM entraría fatalmente en un proceso de degradación intelectual y moral, con consecuencias ciertamente irreversibles”, decían.

La historia no escrita sobre ese proceso sucesorio consigna, además, que la llegada de Jesús Reyes Heroles a la Secretaría de Educación Pública (1982-1984) allanó el camino al abogado campechano Jorge Carpizo McGregor a la rectoría, pues los unía una cercana amistad.

En esa ocasión también disputaron la rectoría el constitucionalista Miguel Acosta Romero, el médico Jaime Martuscelli y el ingeniero Daniel Reséndiz.

En su toma de posesión, el 2 de enero de 1985, Carpizo McGregor esbozó su proyecto de gestión en descentralizar la UNAM y se comprometió a impulsar una institución cercana a la sociedad y que entablara relaciones de “gran dignidad, de respeto mutuo y comunicación” con el Estado.

Dos años después, el rector Carpizo haría público su diagnóstico llamado “Debilidades y fortalezas de la UNAM”, con propuestas que llevarían entre 1986 y 1987 a una huelga encabezada por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU).

José Sarukhán, científico

En 1988, Jorge Carpizo hizo pública su intención de no relegirse. Esto, luego de enfrentar el paro estudiantil que exigía, entre otras reivindicaciones, realizar un congreso universitario, a lo cual finalmente la rectoría accedió. Además, la institución vivió una huelga del Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM) en pleno proceso de cambio sucesorio.

Para esa ocasión, la lista de aspirantes llegó a 47, aunque sólo 13 de ellos fueron citados por la JG.

Estos fueron: el doctor José Narro Robles, quien había ocupado la secretaría general en la administración de Carpizo; el ecólogo José Sarukhán Kermez, entonces coordinador de Investigación Científica; los directores de las facultades de Ingeniería, Daniel Reséndiz Núñez; de Medicina, Fernando Cano Valle; Ernesto Velazco León, de Arquitectura; de Contaduría, Alfredo Adam y Adam, y Arturo Azuela, de Filosofía y Letras.

Completaban la lista los directores de los siguientes institutos: de Investigaciones Filológicas, Elizabeth Luna Traill; Jorge Madrazo Cuéllar, de Investigaciones Jurídicas; Fausto Burgueño Lomelí, de Investigaciones Económicas; y de Física, Miguel José Yacamán; también, el entonces coordinador de Humanidades, Humberto Muñoz García; y el galeno Jaime Martuscelli Quintana, quien fue subsecretario de Salud en el sexenio de Miguel de la Madrid.

Aunque el STUNAM, los integrantes del CEU y otros grupos de estudiantes y académicos insistieron ante la junta que el periodo de auscultación se extendiera para que la comunidad universitaria tuviese mayor participación, la JG rechazó la petición y días después nombró a Sarukhán Kermez para el periodo 1989-1992.

El nuevo rector ofreció una universidad “fuerte, académica, plural y vigorosa”; prometió cumplir con la celebración del congreso, y propuso “academizar” a la institución como eje central de su administración.

La intención Sarukhán

En medio de la efervescencia política derivada de los resolutivos alcanzados en el congreso, José Sarukhán anunció su intención de relegirse. La UNAM vivió entonces un proceso nada sencillo y las acusaciones y denuncias entre los candidatos se volvieron tema recurrente.

Además, salieron a la luz malos manejos del secretario de Administración de la UNAM y colaborador cercanísimo de Sarukhán, Tomás Garza.

La denuncia fue formulada por quien era tesorero contralor de la institución, Jorge Parra. El episodio, que consignaba además daño patrimonial a la institución, fue conocido como el affaire Garza y contribuyó a enrarecer el ambiente en torno al proceso de selección de rector.

Integrada extraoficialmente por 18 aspirantes, la lista se redujo a cinco, pues la JG consideró que eran ellos quienes “reunían las condiciones para desempeñar el cargo de rector”.

Así, llegaron al final de la contienda el director de la Facultad de Química, Francisco Barnés de Castro; de Ingeniería, José Manuel Covarrubias Solís; Miguel José Yacamán, entonces director adjunto del Conacyt; José Narro Robles, secretario general en el primer periodo de Sarukhán y en esas fechas, secretario general del IMSS, cargo al que renunció para contender por la rectoría; y el propio Sarukhán.

En esta etapa, los conflictos entre quienes apoyaban a los distintos aspirantes y las descalificaciones entre ellos campearon con especial virulencia.

Sin embargo, las críticas a la gestión de Sarukhán robaron las planas de los periódicos. Sectores de la comunidad universitaria exigían que el rector respondiera a las denuncias contra su administración. Inclusive, directores de algunas facultades enviaron varias cartas a los 15 notables poniendo en duda los logros de que se ufanaba la rectoría.

Pero del mismo modo, desde la administración central se enderezaron las baterías –siempre de forma soterrada– contra quienes disputaban el cargo a Sarukhán. Fue el caso de las invectivas contra Miguel José Yacamán y el propio Narro Robles.

El 11 de diciembre de 1992, Sarukhán recibió la designación para permanecer cuatro años más al frente de la casa de estudios. Como ha ocurrido en otros casos, hubo versiones de que la JG fue “persuadida” desde Los Pinos (gobernaba el país Carlos Salinas de Gortari) para inclinar la decisión hacia el científico.

Al asumir por segunda ocasión la dirigencia de la UNAM, Sarukhán se comprometió a enfrentar de manera prioritaria los bajos salarios del personal académico y administrativo, el desequilibrio entre la docencia y la investigación, el desarrollo de las ciencias sociales y la burocracia al interior de la máxima casa de estudios.

Aspirantes a suceder a De la Fuente comienzan cabildeos

Viernes, Septiembre 21, 2007

La jornada, 21 de septiembre de 2007

Emir Olivares

Se reúne José Antonio de la Peña con universitarios.

Cuando aún faltan por lo menos dos semanas para que la Junta de Gobierno de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emita la convocatoria para iniciar formalmente el proceso de sucesión de rector, los aspirantes al cargo multiplican su agenda, organizan reuniones, actualizan su directorio telefónico y acuden a variadas citas, todo con el fin de ganar adhesiones a su causa.

Ayer, por ejemplo, trascendió que el doctor José Antonio de la Peña convocó a un grupo de universitarios en sus oficinas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), donde es director adjunto de Desarrollo Científico y Académico.

No sería la primera vez que De la Peña llama a estos encuentros en su interés por dar cohesión a un grupo que secunde su candidatura y lo haga explícito ante la Junta de Gobierno.

A lo largo de los últimos meses el matemático, de quien se mencionan fuertes vínculos con el ex rector José Sarukhán Kermez, ha realizado otros encuentros aun en instalaciones de la propia Ciudad Universitaria.

Y aunque mantiene la costumbre inveterada en la UNAM de no expresar sus intenciones en pro de la rectoría hasta en tanto no se expida la convocatoria respectiva, cercanos ex colaboradores del científico han confirmado que De la Peña va nuevamente, como hace cuatro años, en pos del cargo.

A pesar de que De la Peña ocupó su horario de trabajo y sus oficinas del Conacyt para efectuar la reunión, ésta no fue hecha pública. Y tampoco se informó quiénes participaron.

Sólo se supo que después de las cuatro de la tarde y en varias camionetas con vidrios polarizados, los asistentes dejaron las oficinas a las que habían llegado desde antes del mediodía.

Dos personas que, se dijo, habrían participado en la reunión, el doctor Ángel Díaz Barriga, miembro del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, y el diputado Tonatiuh Bravo, presidente de la Comisión de Educación, negaron no sólo haber asistido sino incluso tener conocimiento de la realización de ese encuentro.

Viernes, Septiembre 21, 2007

Taller bolivariano de formación política

1. Introducción: El contexto geopolítico y el proyecto de la Revolución Bolivariana (objetivos y medios).

2. Democracia participativa y protagónica, la Constitución de 1999.

3. La batalla de ideas, golpismo mediático y medios alternativos.
a) El papel de los medios en el golpe de Estado de 2002 (Video Puente Llaguno, la claves de la masacre)
b) EL caso RCTV (Video El libro blanco sobre RCTV)
c) Los medios alternativos (Video El engaño tiene cara de cristal)
d) La ley RESORTE
4. Las misiones sociales: poder para los pobres.

5. Lucha contra el imperio: el ALBA
a) La herencia de Bolívar
b) El ALCA como proyecto imperial
El ALBA como alternativa

6. El socialismo del siglo XXI.

Todos los martes a las 17:00 hrs. en el local sindical del STUNAM de la Facultad de Química de la UNAM y los sábados a las 17:00 hrs. en el local sindical del SITUAM tlalpan 188 (metro nativitas, sobre tlalpan). Son dos talleres con la misma temática de una sesión a la semana.

http://bolivarianosmexico.blogspot.com

“Filtraciones”, método para eliminar contendientes a la rectoría de la UNAM

Lunes, Septiembre 24, 2007

la jornada, de septiembre de 2007

Rosa E. Vargas y Emir Olivares

La realización de un congreso y la reforma de la institución, pendientes de De la Fuente

Rosa E. Vargas y Emir Olivares / II y última

Los dos rectores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) de la década pasada emergieron del área científica. Francisco Barnés de Castro fue director de la facultad de Química y Juan Ramón de la Fuente lo fue de Medicina. Ambos tuvieron contrincantes de peso y en cada proceso también encararon fuerte competencia.

En la principal universidad del país nadie puede adelantar vísperas. Es la Junta de Gobierno (JG), en sus sesiones cerradas y sucesivas votaciones hasta alcanzar unanimidad o mayoría, la que tiene siempre la última palabra. Y eso lo saben los aspirantes.

Francisco Barnés, químico

El 11 de diciembre de 1996, Francisco Barnés de Castro fue nombrado rector para el periodo 1997-2001.

Hubo otros siete contendientes: los entonces directores de las facultades de Filosofía y Letras, Juliana González; de Arquitectura, Xavier Cortés Rocha; de Ingeniería, José Manuel Covarrubias, y de Derecho, Máximo Carvajal Contreras; además, Francisco Bolívar Zapata, director del Instituto de Biotecnología y hoy integrante de la JG, y los funcionarios de la administración saliente Jaime Martuscelli y Salvador Malo Álvarez.

De nuevo la disputa política contaminó aquel proceso. Así, 37 directores, encabezados por el del Instituto de Matemáticas, Luis Montejano Peimbert, enviaron a la JG una carta de rechazo a Miguel José Yacamán, director del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) y un aspirante fuerte a la rectoría.

La misiva decía: “… consideramos prudente manifestar nuestra preocupación por la inclusión (entre los aspirantes a la rectoría) del doctor Miguel José Yacamán, a quien no consideramos un candidato viable para conducir nuestra máxima casa de estudios. La principal razón por la que nos oponemos a esa candidatura es que, por la forma de tomar decisiones y de relacionarse con los demás, el Dr. Yacamán tiende a polarizar a las comunidades de las instituciones en donde ha desempeñado puestos de dirección. Esta característica suya puede poner en riesgo la integridad de la UNAM que, en su conducción, requiere de prudencia, capacidad de diálogo, tolerancia y respeto por los otros”.

Y se difundió justo en la víspera de que la JG designara a Barnés como rector.

Al rendir protesta, Barnés prometió hacer una “revisión profunda” de la UNAM para su transformación. Más adelante obtendría la aprobación del nuevo Reglamento General de Pagos, hecho que desencadenaría la huelga más larga en la universidad; además, eliminó el pase automático del bachillerato a la educación superior.

Juan Ramón de la Fuente, médico

Con la Universidad sumida en una honda crisis, Barnés renunció el 12 de noviembre de 1999. En forma expedita se inició la designación del nuevo titular. Recayó en Juan Ramón de la Fuente, entonces secretario de Salud.

Urgida de liderazgo y capacidad para hacer frente al conflicto, la universidad vivió ese breve periodo con las prácticas recurrentes de algunos grupos para impedir a toda costa que, en este caso José Narro Robles, obtuviera el nombramiento al frente de la UNAM.

Además de quien es hoy director de la facultad de Medicina, aspiraron al cargo: el investigador Manuel Peimbert, el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), Diego Valadés; el secretario de Planeación, Salvador Malo, y el científico Francisco Bolívar Zapata. Se mencionaba también a Juan Ramón de la Fuente.

Sin embargo, José Narro Robles aparecía como el candidato “de mayor peso” y recibía el apoyo de diversos sectores de la comunidad. Bolívar Zapata tenía, a su vez, el respaldo de los universitarios identificados con el ex rector Sarukhán Kermez.

Precisamente el día en que la JG designó al nuevo rector se hizo llegar a algunos periodistas un documento que vetaba ante la JG al doctor Narro Robles.

Se acudía al método ensayado en procesos similares de “filtrar” documentos de descalificación y ataque contra alguno de los aspirantes más fuertes, en este caso Narro, y a quien no se mencionaba expresamente.

José Narro y Manuel Peimbert declinaron participar en el proceso: el primero no se presentó ante el órgano universitario, mientras el investigador señaló ante la JG que era mejor que se eligiera a otra persona.

Al asumir la rectoría, De la Fuente exhortó a los grupos universitarios “sin excepciones” a construir consensos para resolver el conflicto que vivía la UNAM para restablecer su vida académica e institucional. Y aunque no renunció al diálogo con los estudiantes en huelga, en enero convocó a un referéndum entre la comunidad para definir el futuro ante un movimiento que se extendía ya por 10 meses.

La mayoría se pronunció por reanudar actividades. Pese a ello, los huelguistas no depusieron su actitud. El 7 de febrero la Policía Federal Preventiva entró a las instalaciones de la UNAM y detuvo a decenas de activistas.

Días después, la universidad buscaba aceleradamente rehacer su vida normal de investigación, docencia y difusión.

Relección de De la Fuente

En la búsqueda de su relección, Juan Ramón de la Fuente tuvo como oponente, entre otros, a José Antonio de la Peña, quien en 2003 era presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y director del Instituto de Matemáticas.

Participaron también los directores de las facultades de Derecho, Fernando Serrano Migallón; de Ciencias Políticas y Sociales, Fernando Pérez Correa, y de Ingeniería, Gerardo Ferrando Bravo; además de Rafael Pérez Pascual, director general de Asuntos del Personal Académico de la universidad.

Al inicio del proceso De la Fuente recibió apoyo de 46 de 51 directores universitarios, entre ellos Pérez Correa y Serrano Migallón y el entonces director del IIJ, Diego Valadés, quienes le entregaron una carta en la que le solicitaban que continuara al frente de la institución.

Sin embargo, otro grupo de directores, ligados al área científica, se rehusaron: del Instituto de Biotecnología, Francisco Xavier Soberón; Jaime Urrutia, de Geofísica; Luis Enrique Sansores, de Investigaciones Materiales; Octavio Castaños, de Ciencias Nucleares, y el propio José Antonio De la Peña.

Al mismo tiempo, De la Fuente rechazó que su relección estuviera concertada y el ex rector Sarukhán indicó que las afirmaciones de que él apoyaba a De la Peña eran puras “especulaciones”.

El apoyo al actual rector se extendió entre numerosos grupos de universitarios, e inclusive el sindicato de trabajadores se manifestó en su favor, pese a que amenazaba con una huelga, al advertir que no compartía la candidatura de De la Peña porque “está muy ligado a la línea sarukhanista”.

Además, sorpresivamente, una parte de los llamados ultras del CGH apoyó la candidatura de De la Fuente.

Los cegeacheros, encabezados por Rodolfo Hernández, quien fuera expulsado de la UNAM tras la huelga de 1999; Héctor Galindo, abogado del CGH y actualmente condenado a 67 años de prisión en el penal del Altiplano por los hechos de Atenco del 3 de mayo de 2006; Gonzalo Rodríguez, de Ciencias Políticas y Sociales; René Espíritu, consejero estudiantil por la Escuela Nacional de Trabajo Social, y José Enrique Jiménez Rice, del posgrado de Ciencias del Mar, en conferencia de prensa argumentaron que el rector había defendido el carácter nacional, público y gratuito de la educación; y se mostraban preocupados por la postulación de De la Peña.

Esta vez no hubo “filtraciones” pero sí un debate mediático entre De la Peña y De la Fuente. Así, el primero, quien en 1999 votó por el aumento de cuotas en la UNAM, en esta ocasión defendió la universidad pública y se justificó: “es perfectamente válido que uno modifique sus puntos de vista”.

Aseguraba que durante el primer periodo delafuentista la UNAM no supo responder a las expectativas de la sociedad, pues 40 por ciento de sus egresados en 2001 no encontró trabajo, los niveles académicos de los estudiantes en el bachillerato eran muy bajos, las carreras no se habían modernizado, ni los planes de estudio ni la planta docente, el crecimiento de la plantilla de científicos se estancó y la descentralización era lenta.

En tanto, De la Fuente mantuvo su postura de que las universidades públicas se convirtieron en el pilar de la “resistencia” contra los principios del “lucro mayor” y continuó recibiendo el apoyo de cientos de universitarios.

Promovía su candidatura con los resultados de su gestión: fortalecimiento del carácter público, autónomo y nacional de la institución; impulso de una universidad que atienda con calidad a gran número de estudiantes; rechazo a la privatización y fragmentación de la UNAM; realización de una reforma universitaria que tiene como uno de sus instrumentos al congreso; la idea de que el financiamiento “no puede salir del bolsillo de los estudiantes, sino del cumplimiento cabal de las obligaciones del Estado” y fortalecer a una universidad que no se subordine a las “modas del mercado”.

Luego de entrevistar a los seis aspirantes, la JG eligió a Juan Ramón de la Fuente para un segundo periodo, el cual terminará el 17 de noviembre próximo.

Al ser elegido, se comprometió a conseguir que la UNAM se convirtiera en la institución educativa más importante del país; aunque uno de sus grandes pendientes es la reforma universitaria y la realización de un congreso.

Así, en los próximos días, la UNAM entrará formalmente en un nuevo proceso de selección para designar al rector número 40 en su historia moderna.

Planean adaptar educación a necesidades del mercado

Lunes, Septiembre 24, 2007

24 de septiembre de 2007

Karina Avilés

Impulsar estudios de corta duración, una de las apuestas

Antes de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundiera los resultados de su informe más reciente, la Secretaría de Educación Pública (SEP) elaboró una estrategia para responder a los señalamientos del organismo internacional, por la que establecerá una política para que la educación, sobre todo media y superior, se adapte a las necesidades del mercado y se impulsen los estudios de “corta duración” y en “áreas no tradicionales”.Asimismo, los maestros deberán responder a los resultados de la evaluación –con un “concurso nacional abierto” para su ingreso– y, en enseñanza básica, encabezada por el yerno de Elba Esther Gordillo, se plantea un cambio en “la reforma fiscal” para transparentar el gasto del Fondo de Aportaciones para le Educación Básica (FAEB). Incluso, la SEP señala que “de ser aprobada la reforma, se buscará una asignación más eficiente de recursos en el sector”.

Las estrategias de la SEP con relación a los maestros ponen una lupa sobre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para examinar el conocimiento de los profesores: El programa de carrera magisterial, impulsado por la organización de la ex priísta, tendrá que sujetarse a las “necesidades de actualización en función de los resultados de las evaluaciones educativas”, de acuerdo con la SEP.

En dicho documento interno, en el que se exponen los señalamientos de la OCDE –que recomendó privatizar la educación media y superior– y cada una de las estrategias a seguir por la dependencia, los citados niveles de enseñanza son el centro de los cambios que impulsará la SEP. Pero el eje de la nueva política, según se observa, es “vincular los programas escolares con el mercado laboral para responder a las prioridades del desarrollo nacional”.

En ese esquema, la reforma curricular en bachillerato deberá “impulsar la competitividad y responder a las nuevas dinámicas sociales y productivas”. Incluso, se definirá un “perfil básico” del egresado de educación media y se realizará una “actualización, integración y flexibilización de los programas de estudio” en ese nivel.

Uno de los instrumentos que se utilizarán para “promover la empleabilidad (sic)” de los bachilleres en el mercado laboral es el otorgamiento de las llamadas becas de pasantía. Asimismo, se fortalecerán los programas de “orientación vocacional” en el nivel medio para que los estudiantes elijan otras opciones. Esto, con el argumento de que la matrícula profesional está concentrada en unas cuantas carreras.

En el nivel superior se promoverá “una mayor vinculación” entre sus programas y “las necesidades del aparato productivo”, además de impulsar el desarrollo de programas en “áreas no tradicionales”. Y se crearán “nuevas instituciones y modalidades educativas, incluidas las opciones de corta duración”, es decir, los estudios técnicos, que son eje de la política educativa de la administración calderonista.

Para que dichas políticas que vinculan a la enseñanza con el mercado tengan un impacto, se difundirá información sobre las áreas de trabajo que “ofrecen mejores condiciones de flexibilidad laboral”, de acuerdo con el documento de la dependencia.

Ante el señalamiento de la OCDE de que el 84.4 por ciento del gasto educativo se destina al pago de los profesores, la SEP buscará que tanto su ingreso como su permanencia, promoción y capacitación deberán sujetarse a los resultados de la evaluación. Para ello, se buscará hacer extensivo al personal docente el ingreso por concurso de los directores en media superior, mediante un “concurso nacional abierto”.

En este sentido, se pretenderá “instrumentar procesos de evaluación de alumnos, profesores, procesos y programas cuyos resultados orienten la toma de decisiones”. Y se reforzará “la actualización, capacitación y profesionalización de los docentes con los resultados alcanzados por los alumnos en pruebas de aprendizaje”.